Durante siglos, la pesca del coral rojo fue una fuente de ingresos de Cadaqués: se arrancaba desde llaüts con una cruz de hierro y, hacia 1880, el de calidad se pagaba al precio del oro. Hoy es una especie en peligro y su pesca está suspendida desde Begur a la frontera francesa hasta el 31 de diciembre de 2027.
Durante siglos, una parte del dinero de Cadaqués salió del fondo del mar en forma de ramas rojas. El coral del Cap de Creus se arrancaba desde llaüts con una cruz de hierro, se vendía en Marsella, Génova o Livorno y, hacia 1880, el de calidad se pagaba al precio del oro. Hoy es una especie en peligro, su pesca está suspendida en estas aguas hasta finales de 2027 y la noticia que se celebra es que vuelve a crecer. Esta es la historia de un oficio que ya no se ejerce.
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Un comercio catalán con puerto en Cadaqués
La Gran Enciclopèdia Catalana describe la pesca y el comercio del coral como un monopolio catalán durante los siglos XIV y XV. Las zonas de producción eran de la Corona de Aragón: la costa catalana de Portvendres al cap de Sant Sebastià, Mallorca y el oeste de Cerdeña. Los grandes centros comerciales eran tres, Barcelona, Cadaqués y l'Alguer, con Marsella y Livorno como competidores. Casi todo el coral se vendía fuera: en Marsella, Génova, Trapani y Livorno, que era además, junto a Torre del Greco, donde se trabajaba.
En los siglos XVII y XVIII la piratería entorpeció el oficio. A finales del XVIII la demanda de la joyería lo reactivó, y los pueblos de la costa norte —Portvendres, Cadaqués, Begur, l'Estartit y l'Escala— volvieron a armar campañas. Entre los siglos XVIII y XIX, según un artículo publicado en Surtdecasa, el coral fue la principal fuente de ingresos de Cadaqués, l'Escala, l'Estartit y Begur.
Una cruz de hierro y buzos griegos
Se pescaba desde llaüts, con la corallera o con buceadores a pulmón. La corallera era una cruz de hierro con redes que se arrastraba contra la pared de roca. Según el mismo artículo de Surtdecasa, solo un 20 % del coral roto quedaba enganchado en la red; el resto caía al fondo y destrozaba hábitats enteros. Después llegaron los buzos con casco pesado, zapatos de plomo y aire bombeado a mano.
Hacia 1880 el coral de calidad valía lo mismo que el oro. Entre los compradores de la costa estaban los Pont, de Cadaqués, y las campañas las dirigían Josep Carrascal, empresarios italianos y empresarios griegos; estos últimos empleaban buzos griegos, sobre todo en el Cap de Creus y en el cap de Begur. Hacia 1859, Narcís Monturiol diseñó su submarino, el Ictíneo, pensando en la pesca del coral y en ahorrar sufrimiento a los buzos. Y Josep Pla llegó a decir que esta costa tendría que llamarse Costa del Coral, y no Costa Brava.
Un animal que crece milímetros
El coral rojo (Corallium rubrum) no es una piedra ni una planta: es una colonia de animales diminutos, y lo que se ve es su esqueleto. Crece entre 3 y 5 milímetros al año. Según la Història natural dels Països Catalans, el Cap de Creus es uno de los pocos lugares del Mediterráneo donde se encuentra cerca de la superficie.
Una colonia podría llegar a medir unos 50 centímetros y vivir más de cien años, pero hoy las de más de 20 centímetros son muy raras. La escafandra autónoma, desde los años cincuenta, cambió la escala de la extracción, y la pesca convirtió lo que eran pequeños bosques ramificados en algo parecido a un prado.
La veda, hasta el 31 de diciembre de 2027
En 2015 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza elevó el coral rojo a la categoría de en peligro. El 30 de enero de 2017, el Institut de Ciències del Mar (CSIC) entregó a la Generalitat un informe que daba por ecológicamente extinguidas la mayoría de las poblaciones de la costa catalana y recomendaba cerrar la pesquería con una moratoria de veinte años.
La Orden ARP/59/2017, del 7 de abril, redujo las licencias de aquella campaña y suspendió después la pesca hasta el 31 de diciembre de 2027 en las aguas interiores, de Begur a la frontera francesa. Una orden del Ministerio de noviembre de 2017 fijó también como zona de veda las aguas exteriores del mismo tramo.
La buena noticia llegó en 2020: un estudio del ICTA-UAB constató que el coral se recupera poco a poco en el Cap de Creus y en las Medes, hasta niveles parecidos a los de los años ochenta en Cataluña. Fuera de las zonas protegidas no se ve esa recuperación, y los furtivos y el calentamiento del agua siguen siendo amenazas.
Cómo se mira hoy
El coral ya no se busca para llevárselo. Quien bucea en el parque natural puede verlo en las paredes y cavidades de roca donde vive, y la regla es la de una especie en peligro: mirar y no tocar. Quien no bucea encuentra el rastro del oficio en la historia del pueblo, en aquellos compradores, en los buzos que vinieron de Grecia y en una costa que, como quería Pla, podría llamarse del Coral. La veda vence a finales de 2027; lo que venga después no consta todavía.
Comprobado
Datos comprobados en octubre de 2026 en: Gran Enciclopèdia Catalana (corall), Història natural dels Països Catalans (La transformació de les poblacions de corall vermell), Surtdecasa (El corall vermell de la Costa Brava, 2014), declaración institucional para la protección del coral rojo presentada en El Masnou (2018), vLex (Orden ARP/59/2017) y 3Cat (2020).
Preguntas rápidas
¿Se puede pescar coral rojo en el Cap de Creus?
No. La Orden ARP/59/2017 suspendió la pesca hasta el 31 de diciembre de 2027 en las aguas interiores, de Begur a la frontera francesa, y una orden del Ministerio de noviembre de 2017 vedó también las aguas exteriores.
¿Se está recuperando el coral rojo?
Sí, poco a poco: en 2020 un estudio del ICTA-UAB constató su recuperación en el Cap de Creus y en las Medes. Fuera de las zonas protegidas no se ve, y los furtivos y el calentamiento del agua siguen siendo amenazas.
¿Se puede ver el coral rojo buceando?
Sí: quien bucea en el parque natural puede verlo en las paredes y cavidades de roca donde vive. La regla es mirar y no tocar.