De todos los personajes que han pasado por Cadaqués —y han pasado muchos, y muy famosos—, el más extraordinario no pintó nada ni escribió nada. Se llamaba Lídia Noguer, vivió de 1866 a 1946, vendía el pescado que traían su marido y sus dos hijos, y era casi analfabeta. También fue amiga de Salvador y Anna Maria Dalí y de Federico García Lorca, trató con Gala, con Buñuel y con Eugeni d'Ors, y pasó más de treinta años convencida de que ella era la protagonista de una de las novelas más importantes de la literatura catalana. Esta es su historia, y es real.
Quién era antes de todo
Lídia de Cadaqués, conocida en el pueblo como Lídia Sabana, era hija de un marinero y de una mujer que llevaba una fonda. Tanto su madre como su suegra fueron consideradas de las últimas brujas de Cadaqués — que es la manera que tenían los pueblos de mar de nombrar a las mujeres que sabían cosas y vivían a su aire.
Ella fue pescatera de oficio: vendía el pescado que capturaban su marido y sus dos hijos. Y era buena cocinera, lo bastante como para que su casa funcionara también como fonda y como para acabar cocinando para gente que venía de fuera. Esa es la base sobre la que pasó todo lo demás: una mujer que trabajaba de pie, en la calle, con una cesta.
Septiembre de 1904
En septiembre de 1904, el escritor y pensador Eugeni d'Ors se alojó en su casa. Años después, d'Ors publicó «La Ben Plantada», la obra que se convertiría en el texto fundacional del Noucentisme, con una protagonista llamada Teresa.
A partir de ahí, Lídia desarrolló la convicción —los estudios que la han investigado hablan de un delirio— de que d'Ors se había inspirado en ella, y de que la Ben Plantada era ella. Lo sostuvo durante más de treinta años. No es una anécdota simpática: es una idea que le organizó la vida entera.
Aprender a leer para leerse a una misma
El detalle que convierte esta historia en otra cosa es este: Lídia era una mujer prácticamente analfabeta que se esforzó en aprender a leer y a escribir. Llevaba «La Ben Plantada» en la cesta del pescado y recitaba de memoria pasajes largos.
Piénsalo un segundo. Una pescatera de un pueblo de la Costa Brava, a principios del siglo XX, aprendiendo a leer de adulta para poder leer el libro en el que cree haber sido retratada, y cargándolo cada día entre el pescado. Sea cual sea la verdad sobre d'Ors y Teresa, eso pasó de verdad.
La mujer que estuvo en medio de todo
Lídia fue una de las mujeres más influyentes sobre tres artistas de primera línea del siglo XX: Federico García Lorca, Salvador Dalí y Eugeni d'Ors. Era amiga de Salvador y de Anna Maria Dalí y de Lorca, y trató con Gala Dalí, con Luis Buñuel y con d'Ors, entre otros artistas e intelectuales que pasaron por el pueblo.
Es decir, no era el color local de la historia de otros: era una de las piezas centrales del Cadaqués de aquellos años. La Fundació Gala-Salvador Dalí le ha dedicado estudios propios. Cuando pasees por el pueblo y te cuenten quién vino aquí y qué hizo, acuérdate de que había alguien de Cadaqués en medio de todo eso, y que vendía pescado.