En Cimavilla hay un edificio enorme que fue convento y después fábrica de tabacos. En 1890, en un municipio de menos de 40.000 habitantes, trabajaban allí 1.935 mujeres y 50 hombres. Se las llamaba cigarreras, y en enero de 1903 pararon la fábrica durante nueve días en la primera huelga femenina del movimiento obrero asturiano. Esta guía cuenta quiénes eran, qué pidieron y qué queda hoy del edificio, que está en obras pero sigue siendo uno de los sitios más reconocibles del barrio.
Un convento que se hizo fábrica
El edificio nació como convento. Según la Wikipedia, lo estableció a mediados del siglo XVII la madre llanisca María de Santo Tomé (1600-1669), la obra se dirigió en 1668, la iglesia se terminó en 1684 y en 1733 se añadió una tercera planta.
El tabaco llegó mucho después. Hubo un primer intento breve a comienzos de los años veinte del siglo XIX, que las fuentes fechan en 1822 o 1823 y que el inventario de patrimonio industrial de Asturias atribuye al ministro de Hacienda asturiano José Canga Argüelles. Se reabrió en 1837 en el palacio de los Valdés y, con la desamortización de Mendizábal, se trasladó al convento de las Agustinas Recoletas entre 1842 y 1843.
La iglesia pasó a ser almacén de tabaco: según ese mismo inventario, taparon el ábside, cegaron ventanas y montaron una tarima de madera. A principios del siglo XX se le añadió una grúa eléctrica sobre raíles. Un templo convertido en nave industrial.
Quiénes eran las cigarreras
Hacer cigarros era un trabajo manual, sin maquinaria que lo sustituyera, y la fábrica necesitaba mucha mano de obra barata. De ahí la plantilla de 1890. En 1925 seguían siendo 1.054 cigarreras, y desde 1932 se hacían allí los Farias, la marca más emblemática de la casa, según Puro Historia.
Entrar tenía sus reglas. Según la Wikipedia, se podía empezar a los 16 años como cuartillera, en tareas de limpieza, y solo a partir de los 18 como aprendiza. Cuenta elDiario.es, a propósito del documental sobre ellas, que se exigía además medir al menos 1,54 metros y que la prueba consistía en contar hasta 50, los cigarros de una caja de Farias. Muchas pasaban más de cuarenta años allí dentro.
Las propias trabajadoras recuerdan, en ese mismo reportaje, una vigilancia constante y cómo cocinaban a escondidas pese a la prohibición. Se ponían apodos unas a otras y a todo el que mandaba, y esa broma compartida las mantenía unidas.
Enero de 1903: nueve días con la fábrica parada
La huelga empezó el 10 de enero de 1903, según Pikara Magazine. El motivo fue el tabaco entrefino, más difícil de trabajar: la empresa quería pagar 45 céntimos por cajetilla en lugar de los 80 de antes, lo que dejaba el sueldo en unas 24 pesetas al mes, según miGijón. Las fuentes no coinciden en cuántas pararon: entre 800 y 1.600, según quién cuente.
La empresa amenazó con cerrar. Según Pikara, intentó además dividirlas: o las del entrefino cedían, o las del tabaco mejor repartían parte de su trabajo. Rechazaron las dos cosas. En El Noroeste del 14 de enero se recogía una frase suya, «¿Cómo vamos a resignarnos a morir de hambre, señor?», según miGijón.
Duró nueve días y se ganó: el precio de la labor volvió a subir. miGijón cuenta también que El País describió la fábrica como un lugar sin higiene, con las aguas de un lavadero público a diez metros. Después de ellas, las trabajadoras de La Algodonera de La Calzada también fueron a la huelga.
El cierre y el reconocimiento
La fábrica cerró el 31 de julio de 2002. Altadis trasladó la producción a Santander y prejubiló a 252 trabajadoras, según la Wikipedia.
El reconocimiento llegó casi a la vez. El 9 de octubre de 2001 el Ayuntamiento acordó dar a una calle el nombre de Les Cigarreres, y en 2002 el Principado les concedió la Medalla de Oro de Asturias. En 2022 se rodó un documental, también titulado Les Cigarreres, dirigido por Alejandro Nafría y Pablo A. Quiroga Prendes, en el que cuentan su trabajo las últimas trabajadoras. Se estrenó el 21 de enero de 2023 en Xixón Sur, según Nortes.
Qué se ve hoy
El edificio es de propiedad municipal y está en obras. Según FORO Asturias, una nueva fase empezó el 8 de mayo de 2026 y el concejal de Infraestructuras habló de «poco más de tres años» para disfrutarlo. Será un centro de cultura contemporánea, Tabacalera, Espacio de Cultura Contemporánea, y según esa información uno de los edificios nuevos será el Museo Piñole. Por dentro no se puede entrar, pero las excavaciones de 2006 a 2009 dejaron una sorpresa romana: un depósito de agua del siglo III o IV, de seis metros de lado y cuatro de profundidad, según la Wikipedia.
Por fuera hay algo nuevo. Según Que.es, el 8 de octubre se inaugura «Ventanas al Prado»: 28 reproducciones de retratos del Museo del Prado en las ventanas de la fachada, visibles hasta enero y con iluminación nocturna.
Cuándo ir
Entre octubre y enero, con las ventanas del Prado puestas, es un buen momento, y más al caer la tarde, cuando se iluminan. Cuando estés delante, piensa que por esa fachada entraron durante generaciones mujeres desde los 16 años que pasaron allí media vida.
Comprobado
Datos comprobados en octubre de 2026 en: Wikipedia (Tabacalera (Gijón) y Les cigarreres), inventario de patrimonio industrial de Asturias, Puro Historia, elDiario.es, Pikara Magazine, miGijón, Nortes, FORO Asturias y Que.es. Las fechas de obras y de la exposición pueden cambiar: confírmalas antes de ir.