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Asturias · Gijón y el Nalón

La biblioteca del Ateneo Obrero de Gijón, que prestaba libros a 25 céntimos al mes

Foto: Bibliogijon · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

El 12 de agosto de 1881, un grupo de burgueses republicanos y un pequeño colectivo de obreros cualificados fundaron en Gijón el Ateneo Obrero, con el propósito de fomentar la cultura y la enseñanza. Durante décadas fue, según el artículo de Luis Miguel Piñera sobre sus 140 años, la segunda entidad cultural de Asturias después de la Universidad de Oviedo. Hoy sigue vivo en la segunda planta de un edificio modernista de 1915, y la historia cabe en un hecho sencillo: aquí un obrero podía llevarse a casa a Cervantes o a Kropotkin por veinticinco céntimos al mes.

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Una idea sencilla en 1881

El Ateneo nació con una biblioteca fija de unos 3.000 volúmenes, sobre todo técnicos e instructivos, y con una agenda que, según Piñera, iba de la química a la literatura, con conciertos, excursiones, teatro y poesía. Era una asociación privada, sin ánimo de lucro, pero con vocación pública.

Libros a domicilio por 25 céntimos

En 1904, por iniciativa de un grupo de socios, la biblioteca se reconvirtió en Biblioteca Popular Circulante, que permitía el préstamo a domicilio de todo tipo de libros. Funcionaba con fondos propios, con una cuota inicial de 25 céntimos al mes, y se reservaban 125 pesetas al año para comprar volúmenes. En las estanterías convivían Dante y Cervantes, Rousseau y Voltaire, los novelistas del XIX y los teóricos obreros, de Marx a Bakunin y Kropotkin, según Biblioasturias.

Se leía mucho. La Wikipedia recoge 21.510 préstamos en 1923 y 56.584 en 1930, cuando la biblioteca tenía 1.870 socios de pago. En 1935 pasaba de los 15.000 volúmenes, 2.500 de la biblioteca fija y 12.500 de la circulante. Entre sus publicaciones hubo un Boletín del Grupo Esperantista (1930-1931) y un Boletín de la Biblioteca Circulante (1933-1936).

Los barrios, un noruego y una junta de escritores

Los libros salían del centro: hubo sucursales en La Calzada, El Llano y La Guía. Las fuentes no coinciden en los años de apertura, así que aquí no se los ponemos; sí en que la idea era llevar la lectura a los barrios obreros.

A partir de 1918 el Ateneo y su biblioteca los dirigió un grupo de intelectuales cercanos al Partido Reformista, con el apoyo económico de empresarios locales y, sobre todo, del noruego Magnus Blikstad (1862-1926), vicecónsul de Noruega y Suecia en Gijón y nombrado hijo adoptivo de la ciudad en 1906. Según Biblioasturias, la junta directiva de la biblioteca incluyó a Eleuterio Quintanilla, Fernando Vela y Julián Ayesta; la Wikipedia cita entre quienes la dirigieron desde 1918 a José Díaz Fernández y al propio Ayesta.

Clausuras, 1937 y lo que se salvó

La represión llegó por etapas. Según Piñera, el Ateneo estuvo cerrado entre octubre de 1934 y marzo de 1935, tras la revolución de octubre, y otra vez de septiembre de 1935 a enero de 1936. En 1937, con la Guerra Civil, fue clausurado y se incautaron sus bienes. Tras la guerra, cuenta Piñera, algunos socios sufrieron cárcel e incluso penas de muerte.

Los libros tuvieron mejor suerte que la asociación. Cerca de 18.000 volúmenes se depositaron a comienzos de 1938 en el Instituto Jovellanos y, según Biblioasturias, no pasaron por una depuración sistemática. Hoy se conservan unas 9.000 monografías y casi un centenar de títulos de revistas con la signatura AOG en la Biblioteca Pública Jovellanos de Gijón.

La vuelta y dónde está hoy

En 1981, con el centenario, antiguos asociados y jóvenes ateneístas lo refundaron. El 26 de octubre de 1985 inauguró local en la calle Covadonga, y desde octubre de 2018 ocupa la segunda planta de la Antigua Escuela de Comercio, un edificio municipal. La ciudad le concedió la Medalla de Oro de la Villa de Gijón en 2006 y el Principado, la Medalla de Asturias en su categoría de plata.

Según MUSOC, tiene más de trescientos socios y su lema es «Respeto y Cultura para todos». Funciona por secciones, entre ellas edición literaria, ajedrez, educación y medios audiovisuales, y colabora con la Semana Negra y el Festival Internacional de Cine de Gijón.

Qué ver y cómo llegar

El edificio merece la visita por sí solo. La Antigua Escuela de Comercio se levantó entre 1911 y 1915 según proyecto de Manuel del Busto, con una estructura metálica que permitió abrir grandes ventanales en las fachadas; se inauguró el 17 de octubre de 1915. Tras una rehabilitación de más de 4,5 millones de euros, con premio del Colegio de Arquitectos de Asturias en 2018, comparte casa con la Biblioteca Luis Adaro, la Oficina de Juventud y las oficinas del Festival de Cine, en la zona de la plaza del Instituto. Los horarios del Ateneo cambian: mira su programación antes de ir.

Sin coche, el tren llega a la estación de Gijón-Sanz Crespo. Según la Wikipedia, en la versión consultada en septiembre de 2026, la línea C-1 de Cercanías desde Oviedo tarda unos 33 minutos y pasa cada media hora entre semana de 6:00 a 22:30, y cada hora en fin de semana; conviene confirmarlo en Renfe antes de salir.

Comprobado

Datos comprobados en septiembre de 2026 en: Wikipedia (Ateneo Obrero de Gijón, Biblioteca del Ateneo Obrero de Gijón, Magnus Blikstad y Hauff, Antigua Escuela de Comercio, Estación de Gijón-Sanz Crespo), Laicismo.org (artículo de Luis Miguel Piñera), Biblioasturias y MUSOC.

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