Can Culleretes está en el carrer d'en Quintana, entre la calle Ferran y la Boqueria. La puerta lleva grabado 1786, aunque esa fecha es más tradición de la casa que papel de archivo: la documentación llega en 1847 o 1857. La casa se presenta como el restaurante más antiguo de Cataluña.
En el carrer d'en Quintana, entre la calle Ferran y la Boqueria, hay una puerta que lleva grabado 1786. Es Can Culleretes, el restaurante que Barcelona presenta como el más antiguo de la ciudad y que el Libro Guinness, según la web de la propia casa, recoge como el más antiguo de Cataluña y el segundo de España. Lo curioso es que su nombre no viene de un fundador ni de un plato, sino de un grito: «Noies, culleretes!». Y que esa fecha de 1786 es más una tradición de la casa que un papel de archivo, algo que conviene saber antes de sentarse a la mesa.
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Un grito de camarero que se hizo nombre
El periodista Lluís Permanyer, citado en la web del restaurante, cuenta que cuando se vaciaba el recipiente plateado de las cucharillas limpias, los camareros gritaban «Noies, culleretes!» (chicas, cucharillas). La frase se repitió tanto que se volvió costumbre entre la clientela, y de ahí el dicho «anem a Can Culleretes», vamos a Can Culleretes.
Betevé cuenta una versión parecida desde el mostrador: se servían tantas cremas y tanto mató que los camareros pedían cucharillas sin parar. Sea cual sea la versión, la gracia está en que el nombre habla de postres y de prisa, no de solemnidad.
1786: lo que se sabe y lo que se cuenta
La fecha de 1786 está en la puerta desde siempre. La documentación, en cambio, empieza más tarde: la Viquipèdia recoge en 1847 la «xocolateria de Domènec Jovell» y la Ruta dels Establiments Emblemàtics habla de documentación desde 1857. Esa misma ruta explica que Miquel Regàs, uno de los dueños, anotó en sus memorias que Joaquim Pujol le transmitió de palabra el año 1786, y que el propio Regàs situaba el principio de toda la historia hacia 1795.
Sobre los orígenes circula también un relato de convento: una portera que servía orxata, mató y crema a los pasantes. Nada de esto invalida el título de decano de la ciudad, pero sí lo coloca en su sitio: es una casa de más de dos siglos con un nacimiento difuso, como casi todas.
De chocolatería a restaurante
En 1895, según la Viquipèdia, Tito Regàs Tenas (1853-1920) se hizo con el negocio, y en 1902 encargó al pintor y decorador Jaume Llongueres la reforma para convertirlo en restaurante. Le sucedió su hijo Miquel Regàs, que en 1922 pidió permiso para instalar un motor eléctrico y un horno. En la Guerra Civil Regàs se exilió y el local siguió abierto; en 1939 lo recuperó. En 1950 pasó a Antoni Jaumà y su hermano.
De aquella época quedan tres grandes murales de Francesc Tey con imágenes de Barcelona, unos zócalos cerámicos de Xavier Nogués y, en uno de los salones, el viejo rostidor de pollos que hoy hace de decoración.
La familia Agut Manubens
En 1958 lo compraron Francesc «Sisco» Agut, sobrino del restaurador Agustí Agut, y su mujer, Sussi Manubens. Montse Agut, una de las hijas, contó en 2023 que su padre había aprendido el oficio en el restaurante Agut de su tío, que solo tenía hijas y consideraba impensable que una mujer llevara el negocio. Hoy lo dirigen Montse y su hermana Alícia, con su yerno Bernat y varios nietos.
El 17 de junio de 2024 el mercado de la Boqueria las homenajeó dentro de su programa «Consejo de Sabios». Su filosofía cabe en una frase: comer bien a buen precio. La especialidad, según Montse, son los canelones; la prensa gastronómica cita también la escudella, el fricandó y la crema catalana.
Quién se sentó a estas mesas
Las paredes están llenas de fotografías, sobre todo de gente de la ópera, porque el Liceu queda cerca. Betevé recuerda que en los años sesenta pasaron por aquí el doctor Trueta, el maestro Toldrà y el violinista Costa, y que en el piso de arriba se reunía la penya Santa Maria, un grupo catalanista con políticos como Jordi Pujol y músicos como Núria Feliu. La nota del homenaje de la Boqueria cita además a Mario Cabré entre quienes ocupaban una mesa reservada de artistas, políticos y periodistas.
A veces se lee que nunca ha cerrado. No es exacto: las propias hermanas Agut cuentan que el restaurante no cambió de sitio ni cerró, salvo durante la pandemia.
Ir hoy
Según la web oficial, a fecha de octubre de 2026, se come de martes a domingo (de 13:00 a 15:45) y se cena de jueves a sábado (de 20:00 a 22:30). Este año cerró por vacaciones del 27 de julio al 24 de agosto. Las reservas por internet son para grupos de hasta cinco personas; para seis o más hay que escribir o llamar. Los horarios cambian, así que mira la web antes de ir.
La casa ofrece carta y menús cerrados, entre ellos el Menú 1786, que recuerda el año de la puerta. Mira el dintel de la entrada: lleva guirnaldas de frutas y un medallón ovalado con el nombre y la fecha de fundación.
Comprobado
Datos comprobados en octubre de 2026 en: web oficial de Can Culleretes (inicio, historia y prensa), Viquipèdia (Can Culleretes), Ruta dels Establiments Emblemàtics, Betevé, Metrópoli Abierta, Huleymantel, Tahina-Can y Tot Barcelona. La fecha de 1786 es la que exhibe el local; no hemos encontrado un documento que la confirme.