En invierno, el Cap de Creus recibe alcatraces llegados del Atlántico, págalos y pardelas, y en sus acantilados empieza a criar el cormorán moñudo desde finales de enero. En las noches de enero canta el búho real. Entre octubre y abril el mar cambia de inquilinos, y lo mejor es mirar con prismáticos o telescopio, a primera hora o al atardecer.
En invierno el Cap de Creus pierde a los bañistas y gana otra población. Por el extremo oriental de la península pasan y se quedan aves de mar que en verano no están: alcatraces llegados del Atlántico, págalos, pardelas. En sus acantilados empieza a criar, cuando el resto del año aún no ha despertado, el cormorán moñudo. Y en las noches de enero canta el búho real. Esto es lo que se puede ver, cuándo y con qué.
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Por qué aquí
El Parque Natural del Cap de Creus se creó por ley en 1998 y abarca 13.886 hectáreas, con todo el término de Cadaqués dentro. Según la Gran Enciclopèdia Catalana, su paso de aves es notable por una razón geográfica: es el extremo oriental de la península ibérica. Mar adentro vive además una población estable de delfines mulares, y en ciertas épocas del año aparece el rorcual común.
El alcatraz, el invierno que llega del Atlántico
El alcatraz (mascarell, en catalán) baja del Atlántico a pasar el invierno. Según la Història natural dels Països Catalans, los jóvenes llegan a finales de septiembre o principios de octubre; los adultos se van entre febrero y principios de marzo, y los jóvenes, entre finales de marzo y abril. El Cap de Creus es el lugar con mejores condiciones y con las concentraciones más grandes: hasta 60 o 70 ejemplares pescando juntos.
Mide hasta 92 centímetros y se reconoce en vuelo por la punta negra de las alas, el pico largo y la cola en punta. Pesca lanzándose en picado desde el aire, sobre todo caballas, y está más activo a primera hora y al atardecer. Vive lejos de la costa, de unas tres millas mar adentro en adelante, así que desde tierra hacen falta prismáticos potentes o telescopio, y lo que más se ve son jóvenes, que migran más cerca.
El cormorán moñudo, que cría en pleno invierno
El cormorán moñudo (corb marí emplomallat) es sedentario, algo menor que el cormorán grande, con el pico más fino y un pequeño moño en la cabeza. Empieza a criar desde finales de enero, y lo más frecuente es entre febrero y mediados de marzo, en cuevas, repisas y huecos difíciles de alcanzar, a veces a casi cien metros sobre el mar; los nidos se delatan de lejos por los excrementos blancos. En toda Cataluña solo cría en la costa rocosa del Empordà y de la Selva.
En el censo de aves acuáticas de enero de 2019, el parque contó 43 cormoranes moñudos, la cifra más alta de su historia, y al menos cuatro parejas incubando en Cap Norfeu y en el sector sur, en lugares donde en 2017 y 2018 no criaba.
Un censo de enero, en números
Aquel recuento, hecho entre el 4 y el 20 de enero de 2019 por el personal técnico del parque, da una idea de quién vive en este mar en invierno: 1.447 gaviotas patiamarillas, 448 pardelas mediterráneas, 70 pardelas baleares, 43 cormoranes grandes, 24 charranes patinegros y 7 alcatraces. Hubo además rarezas: tres vuelvepiedras, en el único punto de las comarcas de Girona donde la especie inverna, dos serretas medianas en Cala Fredosa y un búho campestre en Sa Planassa.
Que aquel año se contaran solo 7 alcatraces, frente a los grupos de 60 o 70 que puede haber, sirve de aviso: estas cifras son una foto de unos días, no una promesa.
El búho real, de noche
A mediados de enero de 2019 se hizo también el noveno censo de búho real del parque, la mayor rapaz nocturna de Europa, con 75 voluntarios. Se detectaron cinco machos cantando y se confirmó la especie en otros cuatro territorios: al menos nueve en total, quizá doce, en una parte terrestre de unas 10.000 hectáreas. Es una de las densidades más altas para esta especie protegida. Quien pase enero aquí tiene un motivo para salir a escuchar al anochecer.
El págalo grande y la vuelta de la primavera
El págalo grande (paràsit gros) es el más abundante de su familia en el Mediterráneo occidental en invierno. Llega a principios de octubre, abunda desde diciembre y vive sobre todo de los descartes que tiran los pesqueros; a veces persigue a las gaviotas para robarles la comida. La Història natural recoge un recuento de 50 en el Cap de Creus. Su paso de vuelta empieza a finales de febrero o en marzo, tiene el máximo a primeros de abril y después de la segunda semana de ese mes ya es muy raro.
Cómo mirarlo
Con prismáticos y, si se puede, un telescopio; a primera hora o al atardecer, que es cuando pescan los alcatraces; y con el parte del viento consultado: los días de tramontana fuerte, que en el Cap de Creus no son raros, no conviene salir al mar. Los cormoranes crían en cuevas y repisas de acantilado, y se miran de lejos. Para una estancia larga funciona una costumbre sencilla: volver varias veces al mismo punto, porque entre octubre y abril el mar cambia de inquilinos.
Comprobado
Datos comprobados en octubre de 2026 en: Generalitat de Catalunya (comunicado del 4 de febrero de 2019 sobre los censos del Parque Natural del Cap de Creus), Història natural dels Països Catalans (mascarell, corb marí emplomallat, paràsit gros y La península del cap de Creus) y Gran Enciclopèdia Catalana (Parc Natural del Cap de Creus). Las cifras del censo son de 2019: no hemos encontrado recuentos públicos más recientes.
Preguntas rápidas
¿Cuándo se ven alcatraces en el Cap de Creus?
Los jóvenes llegan a finales de septiembre o principios de octubre; los adultos se van entre febrero y principios de marzo, y los jóvenes, entre finales de marzo y abril. Puede haber hasta 60 o 70 ejemplares pescando juntos.
¿Cuándo cría el cormorán moñudo en el Cap de Creus?
Desde finales de enero, y lo más frecuente es entre febrero y mediados de marzo, en cuevas, repisas y huecos de acantilado, a veces a casi cien metros sobre el mar.
¿Se puede oír el búho real en el Cap de Creus?
Sí. El censo de enero de 2019 detectó al menos nueve territorios, quizá doce, en unas 10.000 hectáreas, una de las densidades más altas para esta especie protegida. Canta en las noches de enero.