En la plaça del Pi, justo enfrente de la basílica, hay un escaparate lleno de navajas, tijeras, cuchillos y material de afeitado. Es la Ganiveteria Roca, y lleva ahí desde 1916. Su fundador, un chico de Cardona que aprendió el oficio de cuchillero y viajó por Europa para mejorarlo, tuvo una idea muy sencilla: poner la tienda donde pasaba la gente. Más de un siglo después, sigue pasando.
Un cuchillero de Cardona que fue a aprender a Solingen
Ramon Roca i Santamaria nació en Cardona y aprendió el oficio de daguer, de cuchillero, en Ripoll y en el taller que su tío tenía en el carrer Escudellers de Barcelona. Luego viajó por Europa, sobre todo a París y a Solingen, la ciudad alemana de los cuchillos, donde conoció productos y técnicas nuevas que después trajo a su trabajo.
El 13 de noviembre de 1911 abrió su primera tienda en una esquina de la plaça de Sant Josep Oriol, en el número 10. Sus descendientes la llevaron hasta el año 2000.
La mudanza de 1916
Cinco años después, Ramon Roca trasladó la tienda unos metros, a la plaça del Pi, justo delante de la basílica, con la intención de atraer a los muchos feligreses que la visitaban. Fue una buena intuición: la tienda lleva más de un siglo en la planta baja de ese edificio.
El edificio, además, tiene su propia historia: se levantó en el siglo XVII para un gremio de comerciantes. Así que la cuchillería vende sus navajas en un local que ya era de oficio mucho antes de que ella llegara.
Qué buscar dentro
Es de esas tiendas donde uno entra a por unas tijeras y sale sabiendo mucho más de tijeras. Hay navajas de todo tipo, cuchillos de cocina, material de afeitado clásico, y el consejo del mostrador es parte de la compra.
Si pasas unos meses en Barcelona y cocinas en casa, un buen cuchillo de aquí es de esas compras que duran años. Y si no, la plaça del Pi merece siempre una vuelta: iglesia, terrazas, y un escaparate que brilla como hace cien años.