El único pueblo de la Costa Brava al que se llega por una carretera que muere en el mar: casas blancas sobre la bahía, calles de pizarra y la luz que enamoró a Dalí. Este es nuestro plan para exprimirlo sin agobios.
Ahora mismo · 2026
En verano el acceso en coche a la carretera del faro del Cap de Creus está restringido (aprox. 20 jun–31 ago): aparca en Corral d'en Morell y usa la lanzadera (~7 € ida y vuelta). Si vienes a primeros de septiembre, coincidirás con la Festa Major d'Estiu (correfoc, sardanas y gegants). Y ojo a la tramontana: puede levantarse de golpe.
El pueblo y el mar
Piérdete por el casco antiguo cuesta arriba hasta la iglesia de Santa Maria y su retablo barroco dorado, desproporcionado para el tamaño del pueblo. Baja luego al paseo de la bahía.
Primer baño en Sa Conca o en las calas pequeñas a pie del centro. Agua transparente y ese azul que enganchó a media generación de pintores.
Atardecer por el camino del faro y cena de pescado de lonja en el puerto: suquet, arròs negre y, si es temporada, garotes (erizos).
Dalí y Portlligat
Casa-Museu Salvador Dalí en Portlligat, a 15 min a pie: el estudio, la piscina y los huevos del tejado. Reserva OBLIGATORIA con antelación (grupos pequeños por franjas).
Calas del Cap de Creus a pie: Cala Jugadora y Cala Fredosa, agua turquesa entre acantilados de esquisto. Lleva escarpines: son de piedra.
Sube al faro del Cap de Creus para el atardecer sobre el paisaje geológico que Dalí llamó su 'gran delirio'.
Cap de Creus a fondo
Aparca en Corral d'en Morell y coge la lanzadera. Ruta a pie por el esquisto retorcido, el punto más oriental de la península.
Baño tranquilo en Guillola o s'Alqueria (playa de Sant Antoni), con barcas varadas y pinos hasta el agua.
Vermut en una terraza del puerto viendo caer la luz sobre las casas blancas.