En la primavera de 1925, un joven poeta granadino llegó a Cadaqués invitado por su amigo de la Residencia de Estudiantes. El poeta era Federico García Lorca y el amigo, Salvador Dalí. Pasó unos diez días en la casa de veraneo de la familia, en la playa de Es Llané, fue a las procesiones de Semana Santa y leyó en voz alta una obra de teatro que aún no había estrenado. De aquella visita salió una de las amistades más bonitas de la historia del pueblo: la de Lorca con la hermana de Dalí.
Una Semana Santa en familia
La familia Dalí veraneaba en Es Llané, donde Salvador pasaba los meses de calor y había empezado a pintar. En la Semana Santa de 1925 recibieron a Lorca el padre, el notario Salvador Dalí Cusí, la madrastra, Catalina, y la hermana, Anna Maria, que tenía entonces diecisiete años. Salvador les había dicho que Lorca era el mejor escritor del momento, y lo recibieron como tal.
Fueron a las procesiones de Cadaqués, y el Jueves Santo viajaron a Girona para ver las de la catedral. Durante aquellos días, Lorca leyó a los Dalí su obra Mariana Pineda.
Anna Maria
Aquella visita abrió una amistad estrecha entre Lorca y Anna Maria Dalí, que se conserva en una colección de cartas guardada hoy en el centro de estudios lorquianos. Lorca le escribió con una ternura que mezclaba el mar y los olivos de Cadaqués, y ella guardó esa amistad toda la vida.
Lorca volvería a Cataluña en 1927 durante cuatro meses, en los que estrenó Mariana Pineda en Barcelona. Pero el primer Cadaqués, el de aquella Semana Santa, es el que quedó en las cartas.
Buscarlo hoy
Es Llané es una playa pequeña al sur del pueblo, a un paseo del centro. No hace falta nada más que sentarse en las piedras y pensar que ahí, una primavera, un poeta y una chica de diecisiete años empezaron a escribirse cartas.
Si vienes en Semana Santa, las procesiones del pueblo siguen siendo, en esencia, las mismas calles por las que Lorca caminó con los Dalí.