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Cadaqués · Costa Brava

Calas del Cap de Creus, una a una: acceso real y cómo llegar

Foto: Castellbo · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

En el Cap de Creus, tres calas están dentro de la Reserva Natural Integral y solo se alcanzan por itinerario autorizado: Jugadora, Culip y Gentils. Guillola, Sant Lluís, s'Alqueria, Portlligat, sa Sabolla y sa Conca quedan fuera y son de acceso libre por los caminos existentes. Dentro de la reserva no se puede circular fuera de los senderos señalizados del parque.

Casi todas las listas de calas del Cap de Creus enseñan la misma foto de agua turquesa y ninguna aclara lo único que conviene saber antes de salir de casa: si esa cala está dentro de la Reserva Natural Integral —donde solo se puede caminar por los itinerarios señalizados—, si se llega andando desde el pueblo o solo por mar, y cuánto se tarda de verdad. Esto es un mapa de acceso, cala por cala, con lo que sí está regulado y lo que no. Sin promesas de arena que no hay.

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La línea invisible que decide el día: dentro o fuera de la Reserva Natural Integral

El Parc Natural de Cap de Creus no es un bloque uniforme. Dentro de él hay dos figuras de máxima protección, las reservas naturales integrales, y una de ellas cubre la punta del cabo. Lo que cambia allí es sencillo de entender y difícil de intuir mirando un mapa turístico: no se permite circular fuera de los senderos señalizados del parque. No es una recomendación de buena conducta ni un consejo de seguridad. Es la norma, y afecta a cómo se llega al agua.

En la punta del cabo, las calas a las que llegan itinerarios autorizados del parque son tres: cala Jugadora, cala Culip y cala Gentils. Son también las únicas de la reserva integral donde está permitido desembarcar viniendo del mar. El resto de las entradas de agua de ese tramo se miran desde el sendero o desde la barca, y ahí acaba la historia; atajar por la roca hacia una cala sin camino no es una travesura menor, es salirse de la norma en el punto más protegido del parque.

Fuera de la reserva integral, y por tanto de acceso libre por los caminos existentes, están las que la mayoría de la gente pisa sin saber que estaba en otra categoría: Guillola, Sant Lluís, s'Alqueria, Portlligat, sa Sabolla y sa Conca. Esa frontera —tres calas con itinerario obligado frente a seis de acceso libre— es la que decide si el día es un paseo por el pueblo o una excursión que hay que preparar.

A pie desde el pueblo: sa Conca, s'Alqueria, Sant Lluís y Portlligat

El bloque más cómodo es el que se hace sin coche y casi sin planificación. Bordeando las riberas de Cadaqués hacia el norte se llega a sa Conca, una playa de las que se usan a diario, muy pegada al pueblo, y que además funciona como puerta: de allí sale la señal del sendero que sigue hacia el norte. Es el punto donde el paseo urbano se convierte en camino.

Siguiendo hacia Portlligat aparecen s'Alqueria —en realidad dos, la gran y la petita, separadas por poco y de carácter distinto— y la platja de Sant Lluís. S'Alqueria queda a un paseo corto de Cadaqués, se llega andando o en coche y tiene zona de aparcamiento; el suelo no es arena fina de postal sino grava, y la franja de playa es pequeña. Sant Lluís es más recogida, de piedra, y la bajada es empinada y pedregosa: se hace sin problema, pero con calzado que sujete el pie, no con chanclas.

Portlligat es el caso aparte del grupo. La cala existe y se llega andando desde el pueblo por el camino de siempre, pero es una bahía de trabajo y de barcas, con la casa museo al fondo, y funciona mejor como sitio de agua tranquila y paseo que como playa de tumbarse toda la tarde. Es también el punto natural desde el que arranca casi todo lo que viene después, tanto por tierra como por mar.

Sa Sabolla y Guillola: la caminata larga y la trampa del mapa

Desde sa Conca, el sendero señalizado hacia sa Sabolla es la primera excursión de verdad del listado. Se anda cerca de tres cuartos de hora a ritmo tranquilo, la mayor parte por terreno bastante llano, y el tramo final se estrecha y baja con pendiente notable. La cala está rodeada de roca de pizarra y no tiene sombra, lo que en pleno agosto convierte una caminata fácil en una caminata que hay que hacer temprano o a última hora.

Guillola es donde el mapa engaña más. Está a alrededor de un kilómetro en línea recta de Portlligat, lo que en la pantalla parece nada, y sin embargo se llega antes por mar que por tierra: unos quince minutos en barco desde la bahía de Cadaqués frente a unos cuarenta minutos a pie. El camino existe y es público, sale de un desvío que aparece unos cinco minutos después de coger el sendero de Cadaqués al Cap de Creus, pero el litoral aquí no va en línea recta: sube, baja y rodea.

Hay un detalle que casi nadie cuenta y que se agradece saber de antemano: entre Sant Lluís y Guillola el trazado se vuelve confuso en algún punto, y la referencia es seguir siempre la traza más marcada, la que corre a media altura paralela a la costa. Guillola es además la mayor de las calas de su pequeña bahía y está resguardada de los vientos de mar, motivo por el que suele haber barcas fondeadas cuando el pueblo está pasado por la tramuntana.

Cala Jugadora: la más accesible de la punta, y lo que eso implica

Cala Jugadora es la excepción amable de la reserva integral: se llega en apenas unos minutos a pie desde el aparcamiento del faro, siguiendo el sendero que baja hacia la costa. Es, con diferencia, la cala de la punta con mejor relación entre esfuerzo y resultado, y precisamente por eso es la que más gente concentra en verano. Pequeña, encajada entre paredes de roca, y llena a mediodía en temporada alta.

La parte que conviene tener clara es que estar cerca del coche no la saca de la reserva. Se llega por el itinerario, se vuelve por el itinerario, y no se atraviesa la ladera buscando un rincón más solitario. En el agua ocurre lo mismo: Jugadora es uno de los sectores donde no se permite fondear, así que llegar en barca y echar el ancla ahí no es una opción, aunque se vea sitio de sobra.

Es también un buen sitio para entender de qué está hecho el Cap de Creus. Las paredes que cierran la cala son esquistos plegados y retorcidos, con el material doblado como si fuera blando, que es lo que convierte a este cabo en un lugar de peregrinación para geólogos y lo que explica el aspecto lunar del resto del recorrido.

Culip y Gentils: por Tudela, con dos capas de historia debajo

Cala Culip se alcanza desde el paratge de Tudela por pista señalizada, y es la caminata más agradecida de todo el conjunto: la ruta circular de Tudela a Culip son unos 5,6 kilómetros ida y vuelta, sin dificultad técnica, buena parte por pista asfaltada cerrada al tráfico de la que salen senderos cortos a los puntos de interés. El itinerario está indicado desde la oficina de turismo y señalizado en todo el recorrido, lo que en este parque no es un detalle menor.

Gentils queda en el mismo bloque y suele encadenarse con Culip en los recorridos circulares que arrancan del faro y pasan por varias entradas de agua de la vertiente norte. El terreno es agreste y con mucha piedra suelta; ninguno de estos tramos es duro, pero el suelo es anguloso, hay pasos estrechos y no hay sombra donde refugiarse a medio camino. Media hora larga con sol de julio en ese suelo se nota.

Lo que casi nadie sabe al llegar a Tudela es que hasta hace poco allí no había paisaje, había un pueblo de vacaciones. El Club Méditerranée se inauguró en 1962 en este paraje; el plan especial se aprobó en 2006 y entre 2009 y 2010 se desmontaron los edificios, se retiraron las estructuras de hormigón que bajaban a las calas, se eliminó la vegetación invasora y se reabrió el espacio al público. El proyecto de restauración recibió en 2012 el Premio Internacional de Paisaje Rosa Barba. Caminar hoy por Tudela es caminar por una demolición que salió bien.

La otra capa está bajo el agua de Culip. El fondo de esta cala guarda un depósito arqueológico con restos de varios barcos romanos, localizado por un equipo de arqueólogos en 1984. El más conocido, el Culip IV, se hundió hacia el año 75 d. C., en el reinado de Vespasiano, con un cargamento heterogéneo que incluía más de dos mil piezas de cerámica sigillata fabricada en La Graufesenque, en el sur de Francia, además de ánforas, lucernas y vajilla de paredes finas. Descansa a pocos metros de profundidad, cubierto por sedimento y posidonia. Es material de museo, no de recuerdo: no se toca nada.

Solo por mar: fondear, desembarcar y la regla de la posidonia

Buena parte del litoral del cabo no tiene camino que llegue hasta el agua, y esas entradas son sencillamente marinas. La navegación sin motor está permitida en todo el parque salvo en la reserva integral de s'Encalladora, y el fondeo es libre con excepciones concretas, pero las excepciones son las que se olvidan: no se fondea dentro de los campos de boyas, no se fondea en los sectores expresamente excluidos —entre ellos cala Jugadora— y, sobre todo, no se fondea nunca sobre praderas de posidonia. Un ancla arrastrando por posidonia hace un daño que tarda décadas en repararse.

Dentro de las reservas naturales integrales la norma en el mar es tan clara como en tierra: está prohibido desembarcar, salvo en las calas a las que llegan los itinerarios autorizados, que en la punta del Cap de Creus son Gentils, Culip y Jugadora. Es decir, que ver una calita vacía desde la barca y bajar a pisarla no es una decisión personal: en ese tramo no está permitido.

El buceo está permitido en todo el parque excepto en la reserva natural integral marina de s'Encalladora, con límites de inmersiones y aviso previo y boyas de amarre para embarcaciones. Aquí conviene apoyarse en gente de casa, que conoce las condiciones del día y sabe leer la tramuntana antes de que se levante; el centro local Cadaqués Divers (@cadaques.divers) publica cómo está el mar y qué se ve estos días, y merece la pena echar un vistazo a su cuenta antes de organizar nada.

Antes de salir: coche, lanzadera y el papel que sí sirve

En temporada alta el acceso rodado a la punta del cabo está regulado durante buena parte del día, con vigilancia y sanciones, y funciona un servicio de lanzadera desde el pueblo con paradas repartidas por la carretera del faro. Es la variable que más planes desbarata, porque quien sale a media mañana pensando en aparcar arriba se encuentra con que ese acceso está cerrado a esa hora. Lo tratamos aparte en el artículo dedicado a la lanzadera, y es el primer dato que hay que mirar el día antes, no el mismo día.

El documento útil de verdad es el cuadríptico oficial del parque «Itinerarios de la Punta de Cap de Creus», que recoge los senderos señalizados de la reserva: el camino antiguo de Cadaqués al faro, el paso del GR, el itinerario del paratge de Tudela y el de la punta. Está en la web del Parc Natural y hay puntos de información en el propio faro. Llevarlo encima resuelve la mayoría de las dudas que surgen en el cruce equivocado, que es donde surgen.

Y para ver el sitio antes de ir, dos cuentas reales que valen más que cualquier galería genérica: la del propio parque, @pn.capdecreus, gestionada por la Generalitat, que publica el estado del espacio y avisos de acceso, y la ya citada @cadaques.divers para lo que pasa bajo el agua. Ninguna de las dos vende nada. Sirven para calibrar expectativas, que es exactamente lo que le falta a la mayoría de listas de calas.

El resumen práctico cabe en dos frases. Si el día es corto o va con niños, el bloque del pueblo —sa Conca, s'Alqueria, Sant Lluís, Portlligat— resuelve sin coche y sin horarios. Si el objetivo es la punta, hay que aceptar sus reglas: itinerario señalizado, calzado cerrado, agua encima, sombra ninguna y la ruta mirada antes de salir.

Preguntas rápidas

¿Qué tiempo se tarda en llegar a cala Guillola desde Cadaqués?

Unos quince minutos en barco desde la bahía de Cadaqués frente a unos cuarenta minutos a pie: se llega antes por mar que por tierra.

¿Se puede fondear en cala Jugadora?

No: Jugadora es uno de los sectores donde no se permite fondear, y tampoco se fondea nunca sobre praderas de posidonia.

¿Qué distancia tiene la ruta circular de Tudela a cala Culip?

Son unos 5,6 kilómetros ida y vuelta, sin dificultad técnica, buena parte por pista asfaltada cerrada al tráfico.

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