En la esquina del carrer del Call con Avinyó, en el antiguo barrio judío, hay una tienda con los escaparates llenos de sombreros, gorras y barretinas. Abrió el 23 de noviembre de 1924 y desde entonces no ha cambiado de familia. Hoy la lleva la cuarta generación, y entrar es un pequeño viaje: pocas tiendas quedan en Barcelona donde uno se pruebe un sombrero con el consejo de alguien que lleva el oficio en la familia.
Un chico de Tiurana y una tienda de señoras
Josep Obach venía de Tiurana, un pueblo de Lleida. Se instaló en Barcelona y alquiló una sombrerería de mujeres en el número 2 del carrer del Call. Eran los años en que nadie salía a la calle sin sombrero, y al año siguiente amplió el negocio y empezó a vender también sombreros de hombre.
Desde aquel 1924 la tienda ha visto la Guerra Civil, la posguerra, los Juegos del 92 y la pandemia, y ha seguido siempre en manos de los Obach. Hoy están al frente Pol y Judit Obach, la cuarta generación.
Un mostrador que ya era viejo cuando abrieron
La tienda conserva gran parte de su mobiliario y su estructura originales, con los escaparates de estilo modernista que se ven desde la esquina. Dentro hay un mostrador de roble al que se le atribuyen casi dos siglos: ya era antiguo cuando Josep Obach colgó el primer sombrero.
En el verano de 2022 la persiana estuvo bajada unos meses por asuntos familiares y el barrio temió lo peor. Volvió a abrir, y Pol Obach lo resumió en la prensa diciendo que llevaban 98 años con la misma línea y que la idea era mantener la esencia.
Ir a probarse uno
Lo bonito de Obach no es comprar, es probarse. Hay sombreros para todas las cabezas y todos los bolsillos, de hombre y de mujer, y también barretinas. El trato es de tienda de barrio: sin prisas, con consejo.
Para quien vive una temporada en Barcelona, es un regalo perfecto o un capricho de invierno. Y aunque no compres nada, pararse delante del escaparate de la esquina es mirar cien años de la ciudad sin moverse del sitio.