El Laberint d'Horta es un jardín histórico de Barcelona, en Horta-Guinardó, plantado en 1791 y el más antiguo de la ciudad; su laberinto de setos de ciprés se inspira en el mito de Teseo. Se paga entrada, baja, con algún día gratuito a la semana. Desde marzo de 2025 se replantan 2.211 cipreses, así que conviene comprobar antes en qué estado está.
Barcelona tiene un laberinto de setos de verdad, de los de perderse, y casi nadie de fuera lo sabe. Está en Horta, se plantó en 1791 y es el jardín histórico más antiguo de la ciudad. El laberinto lo forman setecientos cincuenta metros de ciprés recortado, y está inspirado en el mito de Teseo: quien consigue llegar al centro encuentra el amor como recompensa. Se entra pagando muy poco, hay que subir un poco desde el metro, y es uno de los sitios más tranquilos que quedan.
Un marqués y un arquitecto italiano
Las obras empezaron en 1791, cuando el marqués Joan Antoni Desvalls i d'Ardena, propietario de la finca, diseñó un jardín neoclásico en colaboración con el arquitecto italiano Domenico Bagutti. El parque está en la antigua finca de la familia Desvalls, al pie de la sierra de Collserola.
Lo que hay hoy son en realidad dos jardines pegados: el neoclásico del siglo XVIII, ordenado y geométrico, y uno romántico del XIX, añadido después, más silvestre. Pasear de uno a otro es ver cambiar de idea a dos siglos seguidos sobre qué es un jardín bonito.
El laberinto
Está en la terraza inferior y es el que da nombre al parque. Lo diseñó Desvalls en 1791 y lo forman 750 metros de cipreses recortados. La referencia es el mito de Teseo: quien logra llegar al centro encuentra el amor como premio.
Es un laberinto de verdad, no un dibujo en el suelo: los setos son más altos que una persona y se pierde uno. Con niños es un planazo; sin niños, también.
Lo están replantando
En marzo de 2025 empezaron las obras de restauración del laberinto vegetal, con la replantación de 2.211 cipreses para recuperar el recorrido histórico de 1,5 kilómetros. Es una restauración larga, así que conviene comprobar antes de ir en qué estado está esa parte.
Las obras han dado además una sorpresa: en 2025 destaparon un antiguo sistema de regadío del siglo XVIII bajo el parque. Un jardín que lleva dos siglos y medio ahí y todavía guarda instalaciones que no se conocían.
Cómo ir y cuándo
Está en Horta-Guinardó, lejos del centro, que es exactamente por lo que sigue tranquilo. Es un jardín histórico protegido y se paga entrada, baja, con algún día gratuito a la semana — conviene mirarlo antes en la web del Ayuntamiento, porque cambia.
Para quien vive unos meses en Barcelona, este es el antídoto contra la sensación de estar siempre entre gente. Una mañana entre semana aquí no se parece en nada a la ciudad que hay veinte minutos más abajo, y esa es la razón entera para subir.