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Asturias · Gijón y el Nalón

La cultura de la sidra en Asturias

Foto: CONSEJO REGULADOR DOP SIDRA DE ASTURIAS · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

La Ruta de la Sidra de Xixón, que articula el Ayuntamiento de Gijón, va del llagar al chigre. La visita de referencia es el Llagar Trabanco, en Lavandera, en manos de la misma familia desde 1925, con túnel de la sidra, minicurso de escanciado y cata; hay que reservar con antelación. Después, las sidrerías de Cimavilla.

En Asturias la sidra no se sirve: se escancia. Ese gesto de levantar la botella por encima de la cabeza y dejar caer un chorro fino contra el borde del vaso es, desde diciembre de 2024, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Esta guía no va de beber por beber, sino de entender por qué se hace así, de dónde sale la sidra y cómo acompañarla sin que te la den con queso —o precisamente con él.

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El escanciado y el culín: la lógica detrás del gesto

Escanciar es verter la sidra desde lo alto para que el chorro rompa contra la pared interior del vaso: ese golpe la oxigena, despierta su aguja natural y levanta una espuma efímera que le da aroma y frescura. Se llena solo un cuarto del vaso —el culín— y se bebe de un trago, sin posarlo, porque esa chispa dura segundos. Al final se deja un resto que se tira al suelo: no es desperdicio, sino el enjuague del borde por el que beberá el siguiente, porque el vaso es de todos. Nada de esto es folclore para la foto; es un ritual con mecánica propia y sentido social.

La declaración llegó el 4 de diciembre de 2024, en la 19ª sesión del comité de la UNESCO reunida en Asunción, Paraguay. Conviene tener clara una distinción antes de viajar: sidra se hace en medio mundo, pero el escanciado a brazo alto —verter sin mirar el vaso— es una destreza asturiana que apenas se practica igual en ningún otro sitio. Si le coges el punto, aunque sea con torpeza, ya te llevas algo que no cabe en la maleta.

De la pumarada al llagar: dónde nace de verdad

La sidra empieza en la pumarada, el manzanar, mucho antes de tocar el vaso. La DOP Sidra de Asturias admite 22 variedades de manzana autóctona —seleccionadas de un catálogo regional que ronda los cientos de tipos— que se combinan para equilibrar acidez, dulzor y amargor; nombres como Regona, Raxao o Xuanina no son etiqueta bonita, son la materia prima. Del árbol se pasa al llagar, la bodega donde se maja la fruta, se prensa y fermenta el mosto en toneles de madera. Entender esa cadena cambia cómo sabe el culín siguiente.

Hay un momento del año con nombre propio: la espicha. Ligada tradicionalmente a la primavera —en torno a San José, el 19 de marzo—, es la reunión informal en el llagar para probar la sidra nueva directamente del tonel (la preba) y corregir defectos antes de embotellar. Hoy muchos llagares abren espichas al visitante: se come de pie, se bebe del tonel y se canta. Es, sin adornos, la manera menos turística de meterse dentro de esta cultura.

La Ruta de la Sidra de Xixón

El Ayuntamiento de Gijón articula una Ruta de la Sidra oficial que va del llagar al chigre —Gijón concentra más llagares que ningún otro concejo de Asturias—. La visita de referencia es el Llagar Trabanco, en Lavandera, en manos de la misma familia desde 1925: el recorrido incluye el túnel de la sidra (un viejo trazado ferroviario que nunca circuló, hoy lleno de barricas), el museo familiar, un minicurso de escanciado y cata directa del tonel; hay que reservar con antelación. Al lado, Casa Trabanco sirve cocina asturiana de siempre con sus propias sidras. Como contrapunto, el Jardín Botánico Atlántico de la ciudad guarda una colección de manzanos que explica por qué importa tanto la mezcla de variedades.

Después toca bajar a la ciudad. Cimavilla, el viejo barrio de pescadores encaramado sobre el puerto, reúne la mayor densidad de sidrerías de Xixón: es donde el escanciado deja de ser demostración y se vuelve rutina de barra. Pides una botella de natural, dejas que te escancien y la acompañas de lo que haya ese día —pescado, queso, embutido—. La regla no escrita: el culín se bebe entero en cuanto te lo sirven, no se deja reposar mirándolo.

El calendario sidrero de 2026

Dos citas ordenan el año en Gijón. En primavera, el Primer Sidre l'Añu llega a su XVI edición del 2 al 5 de abril de 2026: un concurso que corona la sidra más prometedora de la cosecha y, de paso, la mayor espicha de Asturias, con sidra de medio centenar de llagares, catas guiadas y música. Es el pistoletazo de salida de la temporada y una buena ocasión para catar con criterio junto a quien sabe.

El plato fuerte es la Fiesta de la Sidra Natural, que en 2026 celebra su XXXV edición del 20 al 30 de agosto: concursos de escanciadores, degustaciones, el mercado de la sidra y la manzana y bandas de gaitas. Su momento cumbre es el récord Guinness de escanciado simultáneo en la playa de Poniente, que en agosto de 2025 reunió a 9.833 personas a la vez, superando las 9.796 de 2022. Ver miles de brazos en alto al unísono frente al Cantábrico dice de esta cultura más que un párrafo bien escrito.

Los quesos que la sidra pide

La sidra asturiana no bebe sola. Sus compañeros de barra son los quesos azules y rotundos de los Picos de Europa: el Cabrales, intenso y salino, madurado en cueva de montaña, y el Gamonéu, más seco y con un punto ahumado. Súmales el Afuega'l Pitu, suave y untuoso, y tienes una tabla que la acidez viva de la sidra corta y realza a la vez. No es un maridaje inventado para el folleto: es lo que se pide de verdad cuando cae la segunda botella.

Si el viaje coincide con finales de agosto, el Certamen del Queso de Cabrales se celebra el último domingo del mes —el 30 de agosto de 2026— en Arenas de Cabrales, en pleno corazón de los Picos. Hay subasta de la mejor pieza (las cifras que alcanza son de récord), demostración del proceso en cueva, folclore y venta directa. Cae en las mismas fechas que la Fiesta de la Sidra, así que el último fin de semana de agosto concentra, sin exagerar, casi todo lo que trae a alguien hasta aquí.

El Valle del Nalón, la sidra de la cuenca minera

Fuera del circuito más transitado, el Valle del Nalón —Langreo, Laviana, San Martín del Rey Aurelio— enseña una cara más obrera de esta cultura, trenzada con la memoria de la minería. Aquí la sidra fue durante generaciones la bebida de cada día en la cuenca, y todavía se elabora con métodos tradicionales, a otra escala y sin prisa.

El ejemplo con más solera es el Llagar Alonso, hoy en Langreo, en el valle del Samuño: fundado en 1939 en Nava, de gruesos muros de piedra, echó el cierre en los setenta, reabrió en 1997 y se trasladó a su emplazamiento actual en Ciañu (Langreo) en 2014, conservando estructura y elaboración natural de siempre. Produce bastante menos que los grandes llagares —una diferencia que se nota en el vaso—. Asomarse a un llagar del Nalón es ver la Asturias menos posada, la del valle entero que aún habla sidra.

Preguntas rápidas

¿En qué fechas es la Fiesta de la Sidra Natural de Gijón?

En 2026 celebra su XXXV edición del 20 al 30 de agosto. Su momento cumbre es el récord Guinness de escanciado simultáneo en la playa de Poniente.

¿Qué es una espicha en Asturias?

Es la reunión informal en el llagar para probar la sidra nueva directamente del tonel. Se liga tradicionalmente a la primavera, en torno a San José, el 19 de marzo.

¿En qué fecha es el Certamen del Queso de Cabrales?

El último domingo de agosto, el 30 de agosto de 2026, en Arenas de Cabrales. Hay subasta de la mejor pieza, demostración del proceso en cueva, folclore y venta directa.

¿En qué fecha se declaró el escanciado Patrimonio de la Humanidad?

El 4 de diciembre de 2024, en la 19ª sesión del comité de la UNESCO reunida en Asunción, Paraguay.

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