El mejor termómetro de una ciudad no son sus monumentos: son sus tiendas de barrio. En Gijón, a poca distancia una de otra, conviven una panadería que cuece pan de masa madre en horno de leña y una bombonería consagrada al chocolate belga cien por cien artesanal. La Panadería Perales, en la calle Dindurra, y Valentino Chocolatier, en la calle Cabrales, no salen en las guías grandes, y precisamente por eso te las contamos: son el Gijón que compra bien y come mejor, el de los oficios lentos que sobreviven porque no han bajado el listón.
Perales: el pan que fermenta sin prisa
En la calle Dindurra 22, en pleno centro, la Panadería Perales hace las cosas al modo antiguo: panes de masa madre y fermentación natural, cocidos en horno de leña. La lista es una tentación en sí misma —pan integral, de centeno, de espelta, con semillas, ciabatta— y la estrella local es el pan de escanda, elaborado con ese grano nativo asturiano de sabor único, corteza crujiente y miga densa que ha alimentado a la región durante siglos.
A la escanda hay que sumarle las especialidades que hacen patria: empanadas y bollos preñados, ese invento asturiano glorioso del bollo con el chorizo cocido dentro. Nuestro consejo de anfitriones: compra un pan de escanda, súmale un queso asturiano —un Cabrales si te atreves— y tienes la merienda perfecta para una tarde de playa o de valle. Los panes tradicionales de aquí se disfrutan solos o con los quesos locales; la combinación es de las que se recuerdan.
Valentino: Bélgica en la calle Cabrales
Unas calles más allá, en la calle Cabrales 68, Valentino Chocolatier juega en otra liga sensorial: chocolate belga cien por cien artesanal, con un surtido amplio de bombones de calidad y la posibilidad de encargarlos personalizados. Asturias tiene una tradición honda de repostería fina, y casas como esta representan un cruce curioso: la escuela belga del bombón —la más exigente del mundo— injertada en la cultura confitera asturiana.
Es el sitio para el regalo con el que quedar bien de verdad, con servicio de regalo y atención personalizada. Y también para el capricho propio sin coartada: unas vacaciones sin una caja de bombones son unas vacaciones a medias.
Una ruta golosa por el Gijón centenario
Estas dos tiendas encajan en una ruta mayor que nos encanta recomendar: el Gijón del comercio con historia. En la calle San Antonio, Casa Múgica vende flores desde 1894; los turrones de Federico Verdú endulzan la ciudad desde 1882; La Quesería lleva más de trece años seleccionando lo mejor del queso asturiano. Añade el pan de Perales y el bombón de Valentino y tienes una mañana entera de tiendas donde todavía te atiende alguien que sabe de lo suyo.
Es una manera distinta de hacer turismo: sin colas, sin entradas, hablando con la gente y llenando la bolsa de cosas buenas. Y cuando vuelvas a casa y abras el pan, el queso, el turrón o los bombones, el viaje seguirá durando un poco más. Desde nuestros alojamientos, tanto en Gijón como en el Valle del Nalón, es el plan perfecto para una mañana sin coche.