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Asturias · Gijón y el Nalón

Bajar a la mina en jaula: el MUMI por dentro

La primera vez impresiona a cualquiera: entras en una jaula de extracción —de las de verdad, de las que durante un siglo bajaron mineros al tajo— y desciendes a una mina. Es simulada, sí, pero el estómago no lo sabe. Así arranca la visita al MUMI, el Museo de la Minería y de la Industria de Asturias, abierto en 1994 en El Entrego sobre la antigua escombrera de la mina San Vicente, que operó desde 1883. Está a un paso de nuestros alojamientos del valle, y es de esos museos que no se visitan: se viven.

Un museo construido sobre su propio tema

Pocos museos pueden decir que están hechos, literalmente, de su materia. El MUMI se levantó sobre el antiguo depósito de escombros de la Mina San Vicente, en la aldea del mismo nombre, en El Entrego. La mina llevaba funcionando desde 1883; el museo abrió en 1994, cuando el valle empezaba a preguntarse qué hacer con siglo y medio de historia carbonera. La respuesta fue esta: contarla bien.

El recorrido documenta la actividad minera de la cuenca asturiana desde el siglo XVIII, pasando por la Revolución Industrial y los avances técnicos que fueron cambiando el oficio. Hay exposiciones sobre las técnicas de arranque, la organización social de la mina, la economía del carbón y —capítulo que encoge el corazón— las medidas de seguridad, con todo lo que su evolución cuenta de los accidentes que las motivaron.

La jaula: el momento que nadie olvida

La atracción principal es la mina imagen: una mina simulada a la que se accede en jaula de extracción, como bajaban los mineros. Es la diferencia entre leer sobre la mina y sentirla: la estrechez, la penumbra, las galerías apuntaladas. Para los críos es una aventura; para los mayores del valle, un déjà vu; para el visitante de fuera, una lección que ningún panel explicativo iguala.

Hay audioguía en español e inglés, y al salir conviene no irse corriendo: el jardín exterior exhibe maquinaria histórica de verdad, de la que trabajó, y se deja ver con calma. La tienda del museo, para quien colecciona recuerdos con sentido, remata la visita.

El barrio del carbón: qué más hay alrededor

El MUMI no está solo. A metros se alza el Pozo San Vicente, con su castillete de 1919 y su historia única de gestión obrera, visitable a través del propio museo. En el entorno quedan también el Pozo Sotón y, en el vecino valle de Samuño, el ecomuseo con su tren minero. La zona forma parte de la ruta de patrimonio industrial que algunos llaman la milla de oro del carbón asturiano.

Nuestro consejo para el día completo: MUMI por la mañana, cuando la jaula impresiona más y hay menos gente; comida en una sidrería de El Entrego —el pueblo las tiene a puñados, con guisos de herencia minera—; y tarde de paseo hasta el Puente de La Oscura, sobre el Nalón, para ver el valle que todo esto construyó.

Lo que solo el Nalón puede enseñarte

Lo decimos con conocimiento de causa, porque también alojamos viajeros en Cadaqués y Barcelona: esto no existe allí. El patrimonio minero del Valle del Nalón —los museos, los pozos, la memoria obrera que aún se respira en los pueblos— es un patrimonio irrepetible, y el MUMI es su puerta grande. Se viene por curiosidad y se sale con respeto.

Desde nuestros alojamientos de Sotrondio y el valle, el museo queda a un salto. Si solo tienes tiempo para una visita cultural en toda tu estancia, que sea esta: ningún otro sitio te cuenta mejor por qué estos pueblos son como son.

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