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Asturias · Gijón y el Nalón

Gijón en un fin de semana

Cuarenta minutos de autovía separan el Valle del Nalón del mar, y esa cercanía se agradece: se desayuna en casa y se come un pescado frente a San Lorenzo. Gijón cabe en un fin de semana si se recorre con orden y sin prisa, dejando el coche a las afueras de Cimavilla y fiándolo casi todo a las piernas. Debajo hay una ciudad romana; arriba, el horizonte que Chillida puso a sonar; a las afueras, el mayor edificio de España; y, para cerrar el día, una sidra bien escanciada.

Cimavilla, empezar por el cimiento: las Termas romanas de Campo Valdés

El barrio viejo, Cimavilla (Cimadevilla), es una península de casas de pescadores trepando hacia el cerro, y tiene sentido empezar por lo que hay debajo. Bajo la plaza de Campo Valdés, junto a la iglesia de San Pedro, se conservan unas termas romanas de época altoimperial (siglos I-II), musealizadas in situ desde 1995: se recorren el hipocausto que calentaba los suelos y las piscinas de un balneario público, prueba de que aquí hubo un núcleo romano mucho antes que el puerto sidrero. La entrada cuesta 2,5 € (1,4 € reducida) y es gratis los domingos; abre de martes a domingo —cierra los lunes— en horario de mañana y tarde, que conviene confirmar en los festivos de agosto.

Después, la visita es callejear: la plaza del Marqués con la estatua de Pelayo, las tabernas de piedra, la ropa tendida entre balcones. Lo práctico, si venís desde el Nalón, es dejar el coche abajo —la zona del puerto deportivo va bien— y subir andando, porque el casco viejo no se hizo para el motor.

El Cerro de Santa Catalina y el Elogio del Horizonte

Coronando Cimavilla, el Cerro de Santa Catalina es hoy un parque batido por el viento donde Eduardo Chillida levantó en 1990 su Elogio del Horizonte: diez metros de hormigón armado y unas quinientas toneladas, dos pilares que sostienen una elipse abierta al cielo. Lo interesante no es mirarlo desde fuera, sino colocarse debajo: la pieza funciona como una caracola y amplifica el rumor del mar, de modo que la escultura, literalmente, suena. Los gijoneses la llaman con guasa el retrete del rey; frente a la bocana se entiende la broma y también por qué Chillida quiso este balcón sobre el Cantábrico.

En 2026 el mirador tiene una cita rara. El 12 de agosto Gijón cae dentro de la franja de totalidad del eclipse solar: el Sol se oculta por completo durante 1 minuto y 44 segundos, con el máximo hacia las 20:28 y el astro muy bajo, a unos diez grados sobre el horizonte oeste. El cerro, con su horizonte marino despejado, es de los mejores sitios para verlo; eso sí, conviene un plan B tierra adentro, porque la nubosidad costera de agosto es capaz de aguar la función.

San Lorenzo y el Muro: el salón de la ciudad

Del cerro se baja a la postal: San Lorenzo, un arco de arena de más de kilómetro y medio en pleno centro, y su paseo, el Muro. Aquí se lee cómo vive la ciudad —corredores al alba, surfistas con la marea, familias enteras al caer la tarde— y quien manda es la mar: con la bajamar aparece una playa enorme; con la pleamar, la arena casi desaparece bajo la escalera. Vale la pena cuadrar el paseo con la marea baja.

El Muro es también la frontera entre el mar y el buen comer. En el arranque de la playa hacia Cimavilla, y por las calles interiores del centro, se concentran las sidrerías para parar a mediodía, con el Cantábrico a un lado y el plato al otro.

La Universidad Laboral, el gigante de las afueras

Camino de Cabueñes se levanta la Universidad Laboral, el edificio más grande de España: unos 270.000 metros cuadrados proyectados por Luis Moya entre 1946 y 1956, ordenados en torno a un patio-plaza descomunal, con una iglesia de planta elíptica y una torre de 130 metros, la más alta del país construida en piedra. Reconvertida en Laboral Ciudad de la Cultura, hoy acoge teatro, un centro de arte y estudios de la radiotelevisión asturiana; se recorre por dentro en visita guiada y se sube en ascensor al mirador de la planta 17, con la ciudad y la costa a los pies.

En verano hay pases diarios: entre el 1 de julio y el 8 de septiembre de 2026, a las 10:30, 13:00 y 17:00, con un recorrido de unos 60-75 minutos (entrada sobre 6 €, 4,50 € reducida). Es la excursión ideal para rescatar el coche del Nalón, porque queda a las afueras y se aparca sin agobios; conviene mirar horarios y disponibilidad antes de ir.

La sidra, el idioma de la tarde

Ningún fin de semana en Gijón se cierra sin escanciar. La sidra natural no se sirve, se escancia: el camarero levanta la botella por encima de la cabeza y deja caer un chorro fino contra el borde del vaso para que rompa y suelte el carbónico. Sale un culín —dos dedos— que se bebe de un trago, dejando siempre un culete para limpiar el vaso. Es un rito con su lógica, no una pose.

El epicentro es Cimavilla y las calles del centro, con sidrerías enfiladas en lo que la gente llama la ruta de los vinos. Buscad la sidra con Denominación de Origen Protegida Sidra de Asturias y acompañadla de lo suyo: cachopo, fabada, quesos del país o pescado. Si viajáis en primavera, una espicha —comer de pie junto a la barrica— es la versión más cruda y más honesta del ritual.

Agosto en Gijón: Semana Grande, FIDMA y ciudad a rebosar

Si el fin de semana cae en agosto, la ciudad va a pleno rendimiento. La Semana Grande gira en torno al 15 de agosto —la fiesta de Nuestra Señora de Begoña— y en 2026 se celebra del 6 al 15, con conciertos nocturnos en la Plaza Mayor y el Paseo de Begoña. Sus dos momentos cumbre: la Noche de los Fuegos, con el gran castillo disparado desde el Cerro de Santa Catalina la noche del 14, y la despedida del 15, cuando la Danza Prima reúne a la gente en el Muro de San Lorenzo hacia las dos de la tarde a bailar agarrados por los meñiques. Buen ambiente garantizado, pero también más gente y aparcamiento imposible: mejor transporte público o madrugar con el coche.

En paralelo abre la FIDMA, la Feria Internacional de Muestras de Asturias, en su 69ª edición: del 1 al 16 de agosto en el recinto Luis Adaro, de 11:00 a 22:00, con entrada general a 4,90 €. Es una feria enorme y muy del gusto local para matar la tarde. Entre la Semana Grande, la FIDMA y el eclipse del día 12, agosto de 2026 es seguramente el mes con más cosas a la vez en Gijón; contad con ello y reservad mesa con tiempo.

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