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Cadaqués · Costa Brava

La fábrica de anchoas donde expuso Duchamp: Galería Cadaqués

Todo el mundo llega a Cadaqués con Dalí en la cabeza, y es justo: aquí vivió, aquí está su casa. Pero la historia del arte de este pueblo tiene un segundo capítulo que casi nadie conoce y que empieza en una fábrica de anchoas abandonada. En 1973, un arquitecto ítalo-suizo llamado Lanfranco Bombelli la limpió para colgar arte en sus paredes, y por esa sala de la calle Hort d'en Sanés pasaron, expuestos por primera vez en España, Marcel Duchamp, Joseph Beuys, David Hockney o Jasper Johns. La galería sigue abierta hoy. Esta es su historia, y la del pueblo con más de quince galerías y más de sesenta artistas residentes.

Un arquitecto, un amigo y una fábrica vacía

Lanfranco Bombelli Tiravanti era arquitecto, ítalo-suizo, y su vínculo con Cadaqués tuvo desde el principio algo de personal: restauró una zona del cementerio del pueblo para enterrar a su amigo Peter G. Harnden. Poco después limpió una antigua fábrica de anchoas para convertirla en sala de exposiciones, y el 27 de julio de 1973 abrió la Galería Cadaqués.

Detente un momento en la imagen: un espacio que olía a salazón, en un pueblo de pescadores al que solo se llegaba por una carretera de curvas, convertido en galería de arte contemporáneo por amistad y por empeño. No había plan de negocio que justificara aquello. Salió bien igualmente.

Duchamp, Beuys, Hockney: primeras veces en España

Entre 1973 y 1997, la galería de Bombelli expuso por primera vez en España a Marcel Duchamp, Richard Hamilton, Joseph Beuys, John Cage, David Hockney, Jasper Johns y Dieter Roth. Léelo otra vez: la primera exposición española de Duchamp no fue en Madrid ni en Barcelona; fue en Cadaqués, en una antigua fábrica de anchoas.

No era del todo casualidad. Duchamp veraneó en el pueblo, y a la estela de Dalí llegó una comunidad artística internacional que convirtió estas calles en un cruce improbable de vanguardias. Bombelli no trajo el arte a un desierto: le dio una sala a algo que ya flotaba en el aire del pueblo.

Huc Malla recoge el testigo

En 2003, Huc Malla reabrió la galería con la bendición del propio Bombelli, y en 2013, coincidiendo con el cuarenta aniversario, pasó a llamarse Galeria Cadaqués – Huc Malla. Sigue en la calle Hort d'en Sanés 7, en el corazón del casco antiguo, y sigue siendo la galería de referencia del pueblo.

Merece la visita aunque no vayas a comprar nada: es historia del arte español en activo, sin entrada, sin cola y sin autobuses en la puerta. La clase de sitio en el que uno entra por curiosidad y sale entendiendo mejor por qué este pueblo atrajo a quien atrajo.

Más de quince galerías en un pueblo de dos mil vecinos

La Galería Cadaqués es la más importante, pero no está sola: el pueblo suma más de quince galerías. En la misma calle Hort d'en Sanés está la Miniprint Galeria Fort, que expone a los finalistas del certamen internacional Miniprint. En la calle Unió se concentran la Galeria Iturria, fundada por el pintor uruguayo Ignacio Iturria, y la Marges-U, con su fusión catalano-japonesa. Y en la plaza Doctor Trémols, L'Amistat lleva más de un siglo ocupando el antiguo Casino.

Hoy residen en Cadaqués más de sesenta artistas, muchos con estudio abierto al público. Callejear entre galerías es un plan de tarde tan bueno como cualquier cala, y en invierno, bastante mejor.

Cómo montarse una tarde de galerías

La ruta se hace sola porque las salas se agrupan. Empieza en Hort d'en Sanés, donde en tres números consecutivos tienes la Galería Cadaqués – Huc Malla, la Miniprint Galeria Fort y —solo de junio a agosto— Espai Dos, además de la galería de Patrick J. Domken con la obra del pintor japonés Koyama en el 11. Sigue por la calle Unió, con Iturria, Marges-U y la Sala d'Art Maria Ekengren casi puerta con puerta, y remata en Bellaire 6, donde Blanco Mora Art apuesta desde 2021 por artistas emergentes.

Todo cabe en una tarde sin prisa, sin entradas y sin cola, que es más de lo que puede decirse de casi cualquier plan cultural de la Costa Brava en verano. Y si alguna sala te atrapa, nadie te mira mal por quedarte: en este pueblo, mirar arte despacio es una tradición local con medio siglo de pedigrí.

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