La Rambla es hoy el sitio donde un barcelonés no compra nada. Por eso Casa Beethoven es casi un milagro administrativo: una tienda diminuta, en la Rambla de Sant Josep, que lleva vendiendo partituras desde 1880 y sigue haciéndolo. Es la tienda en activo más antigua del paseo y el único negocio histórico especializado en música que queda en él. Dentro hay más de 30.000 partituras guardadas en cajones de madera, algunas con más de cien años. No hay pantallas, no hay música de fondo, y el mostrador ocupa media tienda. Si tocas algo —lo que sea— este sitio te va a gustar demasiado.
Nació con otro nombre
La tienda abrió en 1880 como Casa Guàrdia. El cambio llegó en 1910, cuando la compró Lluís Gonzaga Jordà (1869-1951), que unos años después le puso el nombre con el que se la conoce hoy y la convirtió en el referente musical de la ciudad. Gonzaga Jordà fue compositor, especializado en zarzuela, y desarrolló buena parte de su carrera en México, hasta que la Revolución mexicana la truncó — el mismo año, 1910, en que adquiría el negocio en Barcelona.
Hay algo muy de esa Barcelona en la historia: un músico que vuelve de América y compra una tienda de partituras en la Rambla. Ciento cuarenta y cinco años después, la tienda sigue y la Rambla se ha convertido en otra cosa completamente distinta a su alrededor.
Treinta mil partituras en cajones
El fondo es lo que hace especial el sitio: más de 30.000 partituras, libros y libretos musicales de cualquier época y estilo. Hay mucho barroco, que es su fuerte, pero también rock y folk; el repertorio va, literalmente, de Beethoven a Taylor Swift. Algunas partituras superan el siglo de antigüedad.
El sistema de búsqueda es el de siempre: preguntas, y alguien detrás del mostrador sabe en qué cajón está. Esa es la parte que no se puede replicar en internet — no el catálogo, sino la persona que lo tiene en la cabeza. Si buscas una edición concreta de algo raro, este es el sitio de España donde más probable es que la tengan o sepan conseguírtela.
Una tienda que explica lo que le pasó a la Rambla
Casa Beethoven es interesante también por lo que representa. La Rambla tuvo librerías, tiendas de música, floristerías, pajarerías, comercio de verdad para gente que vivía cerca. Casi todo eso ha desaparecido, sustituido por negocios que solo tienen sentido si tu cliente pasa una vez en la vida. Que sobreviva un comercio cuyo cliente natural es un estudiante de conservatorio dice mucho de la terquedad de sus dueños y poco de la salud del paseo.
No hace falta comprar nada para que la visita valga la pena, pero comprar es la forma más directa de que siga abierto. Y una partitura es un objeto raro y precioso para llevarse de una ciudad.
Cómo encajarla en una estancia larga
Está en la Rambla, entre el Liceu y la Boqueria, en el tramo que casi todo el mundo cruza sin mirar los locales. Si vives unos meses en Barcelona y tocas un instrumento, esta es tu tienda de cabecera: aquí y no en una plataforma se compran las partituras del año.
Y si no tocas nada, sigue mereciendo los diez minutos. Es de esas visitas que enseñan a mirar una ciudad de otra manera: no por lo que se ha construido, sino por lo que ha conseguido no cerrar. Después de un tiempo aquí, esa acaba siendo la lista de sitios que de verdad recomiendas.